
Hemos pasado mucho tiempo en el camino: visitamos unas 3,000 plantas de impresión, para ser exactos. Y notamos algo frustrante: existe una gran diferencia entre lo que promete el catálogo de ventas y lo que realmente sucede en el lugar donde se realiza la impresión.
La mayoría de las lámparas UV comerciales no son adecuadas para este tipo de trabajo. No están diseñadas para manejar las velocidades elevadas de impresión ni para las tintas industriales espesas y pegajosas que se utilizan hoy en día. Por eso, dejamos de preocuparnos por la potencia bruta y nos centramos en cómo la luz afecta realmente a la superficie a tratar.
El problema del calor
La potencia es importante, ya que permite acelerar el proceso de curado. Pero hay un problema: cuando se introduce demasiada potencia en un tubo corto, este se calienta enormemente. Si el sistema de refrigeración no puede hacer frente a ese calor, los materiales como el PET o el PVC se deformarán. Eso no es nada bueno. Pasamos tiempo ajustando la longitud del tubo y la tensión eléctrica para lograr un equilibrio adecuado. De esta manera, se obtiene la potencia necesaria sin dañar los materiales.
Manteniendo las cosas simples
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque el vidrio estándar bloquea la radiación de onda corta que es necesaria para un curado efectivo.
Tampoco intentamos inventar algo nuevo en cuanto a los conectores. Nos mantenemos fieles a los estándares del sector. Hemos visto muchos conectores “personalizados” que fallaban porque no encajaban bien. Al utilizar conectores estándar, podemos simplemente instalar nuestras lámparas en los equipos existentes y seguir trabajando, sin necesidad de construir soportes nuevos o buscar a un fabricante.
Haciendo frente a las realidades del mundo real
Las fábricas son ruidosas, y la red eléctrica también suele estar en mal estado. Hay fluctuaciones en la tensión eléctrica. Si las lámparas no pueden manejar estas fluctuaciones, el curado no será uniforme. Diseñamos nuestros balastos y lámparas para que puedan manejar esas fluctuaciones, así la calidad del curado se mantiene constante.
Un consejo rápido: no oprima las lámparas al 110% solo para obtener un poco más de velocidad. De esa forma, las lámparas se dañarán mucho más rápidamente de lo necesario. Le sugerimos dejar un 10% de margen. Así, sus equipos durarán más tiempo y gastará menos tiempo reemplazando lámparas defectuosas.