
En una línea de recubrimiento para pisos de madera, la química es bastante sencilla: si no hay suficiente flujo de fotones en las longitudes de onda adecuadas, el revestimiento superficial no se curará completamente. El revestimiento permanece blando, se daña fácilmente y no se logra ese brillo similar al del vidrio que exigen las especificaciones. La solución es utilizar lámparas de curado UV con haluros de galio, diseñadas para funcionar en condiciones industriales: alta potencia y salida estable.
Lo que es importante desde el punto de vista técnico
Las lámparas de haluros de galio dirigen la energía espectral hacia las longitudes de onda de 365 nm y 385 nm, al mismo tiempo que reducen la cantidad de ultravioleta que podría dañar los revestimientos finos y generar exceso de calor. En la práctica, esto significa una curación más rápida de la superficie, sin sobrecalentamiento del sustrato, además de una activación más uniforme de los fotoiniciadores en los revestimientos híbridos. Nos comprometemos a lograr una irradiancia máxima de más de 12 W/cm² en el centro del arco luminoso, con una dosis de 800–1200 mJ/cm² en la superficie del revestimiento. Además, mantenemos una variación en la salida inferior al 3% durante 2000 horas.
Los reflectores utilizan recubrimientos dicroicos para reflejar las longitudes de onda necesarias para la curación, permitiendo que los rayos infrarrojos pasen a través. De esta manera, el sustrato se mantiene más frío. Además, al no haber ozono en el proceso de curado, la gestión de los gases de escape se simplifica.
Por qué funciona aquí
Las líneas de producción de pisos de madera manejan grandes cantidades de material a altas velocidades, generalmente entre 30 y 60 m/min. El espectro de luz emitido por las lámparas de haluros de galio permite que el revestimiento se cure rápidamente, logrando así una resistencia inmediata al desgaste. Además, permite que la curación continúe de manera controlada para lograr una mayor resistencia al rayado. El resultado es una superficie dura y resistente a los arañazos, con un alto nivel de brillo, sin el riesgo de amarilleo que se produce debido a una exposición excesiva a ondas cortas.
La densidad de energía se mantiene alta incluso cuando la distancia entre la lámpara y el sustrato es pequeña, lo que mejora la uniformidad de la curación en toda la superficie.
Cosas que hay que saber
Es fundamental elegir una lámpara adecuada para el proceso de curación. Es necesario determinar la banda espectral y la dosis necesarias para el revestimiento, y luego seleccionar una lámpara y reflectores que cumplan con esos requisitos a la velocidad de producción deseada. Existe un rango óptimo de 3–5 mm para la irradiancia máxima; por lo tanto, la precisión en la colocación de la lámpara es crucial.
Los integradores deben verificar la compatibilidad con los sistemas PLC y el protocolo de encendido de la lámpara. También es necesario contar con un sistema de refrigeración eficaz para mantener la lámpara funcionando correctamente. Una alta densidad de energía requiere un flujo de aire constante para proteger el revestimiento de cuarzo y mantener la salida lumínica estable.